Los seres humanos somos como una plaga que se propaga por toda la Tierra, destruyendo todo aquello que nos permite vivir, aún así no nos importa y seguimos haciéndolo hasta que algún día nos damos cuenta que el dinero, los objetos, etc... no nos sirven cuando morimos.
Cada año tomamos medicamentos recetados para tratar algunos problemas de salud cotidianos. Se nos dice que todo se puede solucionar dándole dinero a un científico para que pueda descubrir un medicamento que solucione la enfermedad; sin embargo no todas tienen solución, conllevando la muerte del individuo que la padece. Solo algunos sobreviven al suceso o enfermedad pero muchos quedan dañados por los actos de algún ser vivo el cual provoco la situación y no se hace responsable, ya que no le afecta directamente.
Caminamos por la calles ignorando las cosas más simples. Las miradas en los ojos y las historias que nos cuentan. Creemos que estamos antes que todo lo demás pero cuando la muerte nos llega eso que creíamos no es ni la cuarta parte de lo que nos convertimos al no tener vida.
A todo ser humano le llegará el día en que esta sensación que llamamos vida nos abandonará. Nuestros cuerpos se pudrirán, nuestros objetos de valor serán redistribuidos. Solo nuestras acciones van a perdurar.
La muerte nos rodea constantemente, aún así la vemos tan lejos de nuestra vida cotidiana.

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